Razones médicas de por qué mi perro no se sentará de repente

Razones médicas de por qué mi perro no se sentará de repente

Olivia Hoover

Olivia Hoover | Jefe De Redacción | E-mail

Cuando su perro repentinamente pasa de ser un cachorro obediente que se sienta a la orden de ignorar la solicitud o luchar para cumplir, es posible que sufra de un problema en la cadera, las articulaciones, las piernas o la glándula anal que hace que sea incómodo seguir sus instrucciones.

Displasia de cadera

Algunas razas de perros, particularmente las razas más grandes, son propensas a la displasia de cadera o problemas en las articulaciones como la osteoartritis. Ambos pueden hacer que sentarse sea una actividad difícil, si no imposible. Si su perro tiene esta afección, además de no sentarse, es probable que tenga dificultades para mantenerse de pie y caminar con cojera. También puede tener un dominio notable en sus caderas cuando se ve desde atrás.

Problemas de la glándula anal

Si su perro tiene las glándulas anales inflamadas o inflamadas, probablemente tenga dificultades para sentarse. Otros indicadores de este trastorno incluyen una región anal roja o irritada, una descarga perceptible de olor fétido proveniente del área, así como también un deslizamiento por el suelo, dolor al sentarse y problemas con la defecación. Esta es una condición de picazón, y su perro puede lamer el área para tratar de obtener alivio.

Accidente o Lesión

Su perro puede tener problemas para sentarse si tiene una lesión debido a un accidente, lucha o incluso una picadura de insecto irritado o infectado. Él puede tener un tirón muscular, un corte, abrasión o hematoma doloroso. Su veterinario puede descartar otras posibilidades más serias, como el crecimiento tumoral.

Cuándo ver un veterinario

Cuando el comportamiento de su perro cambia de repente y nota síntomas físicos que lo acompañan, es hora de ver a su veterinario para un examen. Es posible que su veterinario pueda evaluar el problema con un examen físico, o puede requerir análisis de sangre o radiografías para reducir el problema. Los trastornos óseos y articulares pueden requerir corrección quirúrgica, o se pueden tratar con suplementos para las articulaciones y medicamentos antiinflamatorios. Los problemas de las glándulas anales generalmente se tratan con expresión de glándulas y antibióticos tópicos u orales si se ha establecido una infección. Se puede recomendar la cirugía en casos graves y recurrentes.

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